La Iluminación en las Iglesias

La luz sobre la forma envolvente de las iglesias ecuatorianas

Hoy en día constituye un reto transmitir el linaje cristiano intangible sobre un espacio de creación visible ante el ojo humano, a través de la conjugación de la luz-espacio-forma sobre una arquitectura eclesiástica

Sin duda alguna la luz alcanza su expresión más transcendental en la arquitectura religiosa, no solo por el protagonismo histórico de la luz natural como factor determinante de los diversos estilos arquitectónicos sino por el papel actual de la iluminación artificial como elemento simbólico de su imagen nocturna. Este artículo aborda ejemplos de iluminación de diversas iglesias católicas en Ecuador, mostrando sus estrategias formales y conceptuales, su relación entre la forma, el espacio y la luz, así como la materialidad y la tecnología utilizada. No resulta fácil el uso inteligente de la luz en la arquitectura y mucho menos en la arquitectura religiosa con gran valor histórico, es por ello que encontrar el efecto lumínico optimo, que mantenga el equilibrio entre simbolismo litúrgico y expresión formal, entre imagen pública y emoción individual, requiere siempre de mucha sensibilidad y del máximo respeto a toda creencia.

Introducción

Profundizar en la perceptibilidad de la luz a través del espacio, se encapsula en un inherente proceso hacia la concepción armoniosa de las formas geométricas en el simbolismo de la arquitectura religiosa; y es que el valor intangible de la luz como parte integrante de la naturaleza de una iglesia, se torna indispensable para plantear diseños y envolventes que desarrollen una perfecta escenografía de la fe cristiana.

Hoy en día, la simplicidad de las formas y la esbeltez del cuerpo volumétrico de los templos elevan el listón sobre las técnicas de composición y transfiguración de la luz de una manera absolutamente novedosa, manipulada por la luminiscencia de coloridos vitrales; por lo tanto, la aplicación de la luz precisa un exhaustivo estudio no solamente como expresión simbólica del objeto arquitectónico, sino como elemento modelador en la funcionalidad y forma espacial.

Siendo recurrente poder analizar la vinculación luz-espacio-forma en la arquitectura eclesiástica, se presenta esta sinopsis sobre la adaptación de la iluminación en tres iglesias destacadas en Ecuador que, a priori, se muestra un despliegue de información contextual histórica, de su composición arquitectónica y de los sistemas de iluminación artificial empleados de forma que, al término de esta investigación, se aborden características de percepción y patrones morfológicos creados por la luz direccionada.

Contexto histórico de la arquitectura eclesiástica ecuatoriana

A lo largo de los años, el catolicismo en Ecuador ha logrado establecer las creencias y órdenes religiosas como un tipo de cultura en las diferentes ciudades del país y es que, desde la colonización española con la inauguración de la primera iglesia de Balbanera, Colta (Fig. 1) en el año 1534, es ineludible no vincular la fundación de una urbe con la antigüedad de sus iglesias.

A partir de la época republicana (1830-1930), las tendencias de diseño se vincularon a estilos propiamente románicos, barrocos, ricos en símbolos, con fachadas y espacios interiores más continuos, que sirvieron de alternativa para reconstruir gran parte de las iglesias que, durante más de 500 años, fueron devastadas por incendios, terremotos y contiendas territoriales.

La iluminación en las iglesias
Fig. 1: Iglesia de Balbanera. Colta, Ecuador. 1534. Fuente: Ministerio de Cultura y Patrimonio.

Tal ha sido la importancia de la arquitectura religiosa a nivel urbano que, a pesar de lo básica que era la infraestructura eléctrica a nivel nacional y del tardío proceso de adaptación de iluminación eléctrica, se aplicaron estrategias de iluminación natural y el uso de objetos portantes de lumbre para cumplir con los requerimientos funcionales y de embellecimiento de los altares.

La documentación bibliográfica de cada sede episcopal lleva consigo información e imágenes antiguas de las iglesias locales del Siglo XX, las cuales muestran envolventes con amplios accesos, ventanas y rosetones vidriados para esclarecer naturalmente sus espacios interiores; elementos como los candelabros eran indispensables para iluminar artificialmente en horarios nocturnos y no fue hasta el último cuarto del siglo pasado que, el uso de lámparas fluorescentes e incandescentes llegó a su máximo esplendor.

Percepción de la doctrina cristiana a través de la luz-espacio

Desde sus inicios, la forma de las catedrales ha traspasado ideológicamente cualquier estilo arquitectónico para la concepción de su diseño y es que, visto desde la fe católica, el cuerpo de una iglesia debe evocar el paradigma de ‘la cruz a la resurrección’ (Fig. 2) en el que la luz protagonice ese encuentro espiritual entre el cuerpo y el espíritu de Jesucristo.

La Iluminación en iglesia
Fig. 2: Iglesia de la Luz. Osaka, Japón. 1989. Fuente: Flickr Buou.

Las galerías están constituidas por formas en las que, al impregnarse la luz a través de estas, se convierten en expresiones de gran valor estético y religioso a través del espacio, caso particular se muestra en las variadas técnicas para engrandecer el altar del templo, al dar mayor brillo, contraste y definición de las piezas metálicas o cerámicas al contacto con la luz.

Y así es como la iluminación se constituye como un medio perceptible para poner en manifiesto ese cuerpo en virtud de su simbolismo, ese direccionamiento del recorrido interno como visión hacia el camino de la paz, ese tamiz entre los colores del ambiente y la luminiscencia de sus altos vitrales que, al igual que otras expresiones concebidas, se conviertan en la imagen arquitectónica de un mundo ostensible ante el ojo humano.

Habiendo marcado este precedente, se darán a conocer los criterios de adaptación lumínica contemporánea de tres iglesias del Ecuador.

Iluminación propuesta en catedrales ecuatorianas

Catedral Metropolitana ‘Jesús el Buen Pastor’ - Portoviejo, Manabí

La primera edificación religiosa a nivel nacional en ofrecer un espectáculo dinámico de luces (Fig. 3) de amplia gama de colores. El diseño arquitectónico adjudicado al arquitecto italiano Antonino Russo data al año 1949, pero no fue hasta agosto de 1992 que reabrió sus puertas.

La iluminación en las iglesias
Fig. 3: Fachada de Catedral Metropolitana. Portoviejo, 2019.

Su construcción de 2.414 m2 obedece a un estilo artístico románico moderno; su planta arquitectónica evoca la forma de una cruz latina con tres naves centrales y una bóveda de cañón corrido, coronada por una gran cúpula de tambor octogonal. Su estructura de 32 metros de altura en su fachada principal es acompañada por dos torres de igual diseño; los arcos de medio punto en los ingresos y ventanas-difusores de esta edificación religiosa han logrado dar valor al contraste de llenos-vacíos de luz natural en su completa envolvente.

En septiembre del 2018, se hace entrega del sistema de iluminación de la catedral; las 383 luces led con protección IP65 son sincronizadas a través de un protocolo de control Digital MultipleX DMX512 aplicado en la iluminación escénica de su envolvente exterior. El realce escultórico de los ejes verticales de la iglesia se logra percibir de forma rítmica-sombría en el bañado de luz con reflectores Led Wall Washer en sus torres, los cuales dirigen la luz de forma totalmente perpendicular sobre la superficie a revestir. De igual forma, las concavidades de las bóvedas de crucería y de la gran cúpula central se revisten de luz (Fig. 4), de forma que se genera un efecto indirecto-directo de bajo contraste en áreas; el proyecto también proyecta una luz focalizada en los ojales de su cornisa perimetral.

La iluminación en las iglesias
Fig. 4: Cúpula de Catedral Metropolitana. Portoviejo, 2019. Foto: Ghyslaine Manzaba Carvajal.

Según la empresa de soluciones integrales GIPOR S.A. (2018), este sistema DMX permite que “el operador puede programar el día, la hora exacta y la duración de una secuencia de luces específica (Fig. 5), según el impacto psicológico que se quiera transmitir a los espectadores en ese momento determinado.”, de forma que es eficaz para crear diversas propuestas.

La iluminación en las iglesias
Fig. 5: Toma aérea de Catedral Metropolitana. Portoviejo, 2019. Foto: Ghyslaine Manzaba Carvajal.

Iglesia San Francisco ‘Nuestra Señora de los Ángeles’ - Guayaquil, Guayas

A continuación, se presenta uno de los tres lugares sacramentales más antiguos de la ciudad de Guayaquil referente a la orden Franciscana; este templo tiene cuatro siglos de historia desde su primera construcción en madera con una torre; sin embargo, a pesar de varios incendios y contiendas políticas, finalmente se levanta una iglesia de estilo eclético y con sistema constructivo de hormigón armado en el año 1956.

Se trata de la iglesia San Francisco ‘Nuestra Señora de los Ángeles’, ubicada en el sector centro de Guayaquil, construida por el Ing. Modesto Luque quien respetó los mismos patrones de diseño de la antigua iglesia de madera, es decir, una planta arquitectónica de dos naves centrales en forma de crucería con tumbados horizontales y tres cúpulas (dos en su fachada principal y una en el eje perpendicular al cruce de naves). Se la considera de estilo eclético por sus torres rectangulares con terminaciones en cúpulas bizantina y, por otro lado, una tendencia neogótica en sus medias puntas laterales de la fachada.

La iluminación en las iglesias
Fig. 6: Iglesia San Francisco. Guayaquil, 2020. Foto: Carlos Rodríguez S.

Así mismo, para poder resaltar artísticamente las fachadas de esta iglesia, se instaló un sistema de iluminación tipo artístico de 212 luces Led de distintas intensidades y tonalidades (Fig. 6); esta obra se inauguró en abril de 2019 y su colocación culminó en 3 meses en el que, se ubicaron reflectores en los zócalos inferiores a las columnas que erigen este templo, al igual que en las columnas de la zona de doble altura y en las molduras de las torres; esta propuesta se centran en destacar los ejes verticales del templo para crear un efecto de contorno directo localizado.

Catedral de la Inmaculada - Cuenca, Azuay

La historia de la Catedral de la Inmaculada de Cuenca, se remonta hacia el año 1885 desde que iniciaron los trabajos de construcción sobre el diseño del arquitecto Juan Bautista; después de 90 años, abre sus puertas esta iglesia de forma rectangular neogótica, constituida por una gran fachada de piedra y mármol sobre la que se erigen dos torres rectangulares; la sensación de profundidad dentro de su recorrido interior se le atribuye a las bóvedas simétricas de cañón que se forman en sus naves (una central y dos laterales) y sobre las cuales se asientan 3 torres de tendencia renacentista de 53 metros (central) de altura. Respecto a la iluminación natural, ésta sobresale por los vitrales de procedencia belga, alemana y del artista Guillermo Larrazábal.

Fig. 7: Catedral de la Inmaculada. Cuenca, 2020.

Sin lugar a duda, lo destacable en el sistema de iluminación artificial de esta catedral es el efecto de volumen luminoso sobre las tres cúpulas de esta catedral, que provocan la sensación de atmósfera luminosa (Fig. 7) respecto al Centro Histórico de Cuenca. A priori, este proyecto fue implantado en noviembre de 2018 en el que, se instalaron 88 equipos o reflectores Led con tecnología de punta procedentes de Italia, con potencias desde los 50 hasta los 600 vatios; todo el sistema de iluminación de las cúpulas (Fig. 8) refleja una carga total de 12KW, equivalente al consumo mensual de dos cocinas de inducción. Dichos equipos tienen la particularidad de disponer de una variada gama de colores que pueden automatizarse para crear una propuesta lumínica según los tiempos litúrgicos: morado para la cuaresma, rojo para viernes santo, blanco para las pascuas y así con otros eventos importantes de la ciudad; la iluminación de las cúpulas refleja el valor simbólico de la fe católica.

La iluminación de las iglesias
Fig. 8: Cúpulas de la Catedral de la Inmaculada. Cuenca, 2020. Foto: Xavier Caivinagua.

Patrones compositivos de fachadas a partir de su interacción con la iluminación artificial

Es la luz la expresión visible que sobrepasa los elementos tangibles en la arquitectura eclesiástica y muestra de aquello, la depuración de la envolvente edificatoria en las formas percibidas, sea con la impregnación o el traspaso de la luz en elementos específicos, permite establecer patrones compositivos en las iglesias abordadas.

La iluminación en las iglesias
Fig. 9: Esquema de cornisa iluminada. Catedral de Portoviejo, 2020.

Al ser edificaciones de gran envergadura, el impacto de la forma desde cualquier visual de la ciudad, debe destacar por la iluminación de elementos como torres, campanarios o cúpulas que se ubican en los sitios más elevados de una iglesia; el ritmo generado entre las superficies iluminadas y sombrías alucen a una continuidad espacial del elemento en cuestión, como sucede en las torres de fachada de la Catedral de Portoviejo (Fig. 9), que acompañado de un extenso frontón con cavidades iluminadas, se reafirma el patrón rítmico de este elemento y la fachada que lo compone.

Iluminación de las iglesias
Fig. 10: Esquema de cúpulas con iluminación atmosférica. Catedral de Cuenca, 2020.

Conclusiones

Tras haber abordado aspectos de interpretación de la luz en sus diversas formas de presentación espacial en las iglesias católicas del Ecuador, se obtienen las siguientes conclusiones sobre este trabajo académico.

 

Respecto a las construcciones religiosas y su interacción volumétrica con la luz, es importante señalar la trascendencia que debe tener la iluminación en el simbolismo y representación la fe cristiana. Hoy en día, constituye un reto transmitir ese linaje cristiano intangible sobre un espacio de creación visible ante el ojo humano, a través de la conjugación de la luz-espacio-forma sobre una arquitectura eclesiástica.

 

Dicha adaptabilidad lumínica se justifica en una serie de efectos objetivos y subjetivos que pueden crearse acorde al direccionamiento de la luz y al tipo de elementos o espacios que se quieren destacar. Técnicas como la de iluminación atmosférica, iluminación por contorno directo localizado o la iluminación de forma rítmica-sombría creada en zonas de alto y bajo relieve de las envolventes exteriores, posibilitan dos situaciones: primero, contraste y particularidad con su entorno inmediato construido y por último, la comprensión la fe cristiana a través del recorrido de la luz sobre sus distintos espacios de composición.

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